Dedo en martillo: síntomas, tratamiento y la importancia de una órtesis a la medida.
Por Josué Vargas, Lic. en Terapia Ocupacional · Máster en Fisioterapia y Kinesiología Deportiva · Terapeuta de Mano y Extremidad Superior (UNIA, España) · Fellowship ASHT · Lectura de 7 min

Recibir un impacto en la punta de un dedo extendido —con un balón, al tender la cama o al tropezar la mano con un objeto— y notar que la punta se queda doblada y no la puedes estirar por ti mismo es el signo clásico del dedo en martillo o mallet finger.
Aunque parece una molestia menor, se trata de una lesión del aparato extensor que, sin el protocolo adecuado, puede terminar en una deformidad fija, rigidez y pérdida de función en la mano (Skirven et al., 2020).
En resumen
- El dedo en martillo es la lesión del tendón extensor terminal en la articulación de la punta del dedo (IFD).
- La mayoría se trata sin cirugía, con una órtesis que mantiene la punta del dedo recta de forma continua durante 6 a 8 semanas.
- Si la punta se dobla aunque sea una vez durante ese tiempo, el conteo de inmovilización vuelve a empezar.
- Una radiografía distingue si la lesión es del tendón o con fragmento de hueso.
¿Qué es la lesión de dedo en martillo?
El dedo en martillo se produce por la lesión o rotura del tendón extensor terminal en su inserción en la base de la falange distal, a nivel de la articulación interfalángica distal (IFD). Al perderse esa conexión, el flexor profundo de los dedos —que no está dañado— lleva la punta hacia la flexión sin oposición, y aparece la caída característica conocida como extensor lag o retraso de extensión (Skirven et al., 2020).
Tipos de lesión: tendinosa o con fragmento óseo
- Lesión de tejido blando (tendinosa). El tendón se rompe o se desgarra de su sitio de anclaje sin fracturar el hueso.
- Lesión ósea (avulsión). La tracción del tendón arranca un fragmento de la base de la falange distal. La radiografía permite identificarla y valorar su tamaño.
Si no se trata, el desequilibrio del aparato extensor puede llevar con el tiempo a una deformidad en cuello de cisne, con hiperextensión de la articulación media del dedo.
La regla de oro: inmovilización continua con órtesis
En la gran mayoría de los casos no complicados, el tratamiento de primera línea es conservador: una órtesis estática que mantiene la IFD en extensión completa o en ligera hiperextensión, para que los extremos del tendón permanezcan en contacto y cicatricen (Clement & Wray, 1986; Handoll & Vaghela, 2004; Skirven et al., 2020). La hiperextensión debe ser leve: forzarla reduce el riego de la piel del dorso del dedo y puede lesionarla (Rayan & Mullins, 1987).
Tiempos de inmovilización: ¿cuánto dura?
- Lesión ósea. Habitualmente 6 semanas de inmovilización continua, las 24 horas del día.
- Lesión tendinosa. Habitualmente de 6 a 8 semanas de inmovilización continua e ininterrumpida.
Principio crítico.
Durante la inmovilización, la punta del dedo nunca debe doblarse. Si se flexiona accidentalmente al retirar la órtesis, el tejido cicatricial inmaduro se estira y el conteo de inmovilización debe reiniciarse desde la semana 1. La constancia en el uso es uno de los factores que más influye en el resultado (Groth et al., 1994).
¿Por qué una órtesis a la medida y no una férula comercial?

En urgencias o farmacias se suelen entregar férulas prefabricadas, como las de aluminio o las de plástico tipo Stack. Son útiles como primer auxilio. La evidencia no muestra que un tipo de férula sea superior por sí mismo; lo decisivo es que se use de forma continua y que ajuste bien (Handoll & Vaghela, 2004). Una órtesis a la medida ayuda justo en eso:
- Ajuste anatómico. Las manos no vienen en tallas estándar. Una órtesis en termoplástico de baja temperatura o hecha con diseño e impresión 3D se amolda al contorno de la falange y se reajusta conforme baja la inflamación.
- Cuidado de la piel. Una férula que aprieta o fuerza la hiperextensión puede reducir el riego del dorso del dedo y causar lesiones en la piel (Rayan & Mullins, 1987). La órtesis a la medida reparte mejor la presión.
- Solo inmoviliza lo necesario. El dedo en martillo requiere inmovilizar únicamente la IFD. Una férula mal diseñada bloquea también la articulación media (IFP) y genera rigidez innecesaria.
- Comodidad y constancia. Ligera, ventilada y sin deslizarse, se tolera mejor de día y de noche, y eso favorece la adherencia (Groth et al., 1994).
Guía rápida para pacientes: cuidado diario del dedo y la órtesis
- Cero flexión. Nunca intentes doblar la punta del dedo para “ver si ya funciona”.
- Limpieza con apoyo plano. Para lavar la piel y secar la órtesis, apoya la mano con la palma hacia abajo sobre una mesa. Retira la órtesis deslizándola con cuidado mientras la mesa mantiene la punta del dedo recta.
- Revisa la piel. Vigila enrojecimiento que no se quita, zonas blanquecinas por falta de riego o piel húmeda y arrugada por el sudor. Si aparecen, avísanos para ajustar la órtesis.
- Mueve el resto de la mano. Mueve los nudillos y la articulación media del dedo varias veces al día para evitar inflamación y rigidez.
Progresión del movimiento y rehabilitación especializada
Al terminar las 6 a 8 semanas, el tendón es como una liga recién formada: todavía débil y susceptible de estirarse. Por eso el regreso al movimiento es gradual y lo dosifica tu terapeuta (Skirven et al., 2020):
- Primeras semanas de ejercicio. Flexión protegida y controlada de la punta del dedo, en rangos pequeños que aumentan poco a poco, manteniendo la órtesis entre ejercicios y durante la noche.
- Retiro gradual. Se reduce el uso de día y se mantiene la protección en actividades de riesgo o impacto durante varias semanas más.
- Flexión completa. Se busca hacia el tercer mes, cuidando siempre que no reaparezca la caída de la punta.
¿Cuándo se considera cirugía?
La cirugía se reserva para casos seleccionados: heridas abiertas con lesión del tendón, fragmentos óseos grandes —especialmente cuando la falange distal se desplaza hacia palmar— o cuando la órtesis no es posible o no da resultado (Skirven et al., 2020). Tu médico especialista lo valora con la radiografía.
Tu dedo necesita una valoración.
Si sufriste un golpe en la punta del dedo o sientes que tu férula actual te lastima o no ajusta bien, en RehabiliTO valoramos tu lesión y fabricamos tu órtesis a la medida. Te acompañamos con terapia de mano hasta que recuperes el uso completo de tu dedo en tus actividades cotidianas. Aunque hayan pasado algunas semanas desde el golpe, vale la pena consultarlo.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si me quito la férula y doblo la punta del dedo?
Si doblas la articulación de la punta del dedo durante las primeras semanas, aunque sea una vez, el tendón en cicatrización se puede estirar o volver a romper, y el conteo de inmovilización se reinicia desde cero.
¿Cuánto tiempo debo usar la férula para dedo en martillo?
Por lo general, 6 semanas continuas en lesiones con fragmento óseo y de 6 a 8 semanas continuas en lesiones del tendón, seguidas de un retiro gradual con uso nocturno. Tu terapeuta ajusta los tiempos según tu evolución.
¿Puedo bañarme con la órtesis?
Sí, con cuidado. Para secar la piel o la órtesis, retírala solo con la mano apoyada sobre una mesa, de modo que la punta del dedo nunca se doble.
¿El dedo en martillo se cura solo?
Rara vez. Sin inmovilización adecuada, la punta suele quedar caída y puede aparecer una deformidad en cuello de cisne. Lo mejor es consultar pronto.
¿Necesito radiografía?
Sí. Permite saber si la lesión es del tendón o con fragmento de hueso, y eso cambia el tiempo de tratamiento y, en algunos casos, la indicación de cirugía.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional. Si tienes una lesión, consulta a un especialista.
Referencias
- Clement, R., & Wray, R. C., Jr. (1986). Operative and nonoperative treatment of mallet finger. Annals of Plastic Surgery, 16(2), 136–141.
- Groth, G. N., Wilder, D. M., & Young, V. L. (1994). The impact of compliance on the rehabilitation of patients with mallet finger injuries. Journal of Hand Therapy, 7(1), 21–24.
- Handoll, H. H. G., & Vaghela, M. V. (2004). Interventions for treating mallet finger injuries. Cochrane Database of Systematic Reviews, (3), CD004574.
- Rayan, G. M., & Mullins, P. T. (1987). Skin necrosis complicating mallet finger splinting and vascularity of the distal interphalangeal joint overlying skin. The Journal of Hand Surgery, 12(4), 548–552.
- Skirven, T. M., Osterman, A. L., Fedorczyk, J. M., Amadio, P. C., Feldscher, S. B., & Shin, E. K. (Eds.). (2020). Rehabilitation of the hand and upper extremity (7.ª ed.). Elsevier.