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Terapia de mano · Túnel del carpo

Síndrome del túnel del carpo: ¿por qué se duermen las manos y cómo abordarlo desde la rehabilitación?

Por Josué Vargas, Lic. en Terapia Ocupacional · Máster en Fisioterapia y Kinesiología Deportiva · Terapeuta de Mano y Extremidad Superior (UNIA, España) · Fellowship ASHT · Lectura de 8 min

Mano con órtesis de muñeca en termoplástico, tratamiento del síndrome del túnel del carpo en RehabiliTO

Despertar a mitad de la noche debido a una punzada de dolor, sensación de pesadez o entumecimiento en las manos es una queja clínica frecuente en la consulta diaria (Lawrence & Erickson, 2020).

De hecho, esta manifestación suele corresponder al síndrome del túnel del carpo (STC), también conocido como síndrome del túnel carpiano, descrito en la literatura médica como la neuropatía compresiva más prevalente del miembro superior en la población adulta (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).

Por ello, comprender la base anatómica de esta alteración permite tomar decisiones clínicas oportunas y evitar el avance hacia lesiones axonales crónicas. A continuación, revisamos su fisiopatología, los factores desencadenantes, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento conservador con base en evidencia.

En resumen

  • El túnel del carpo es un canal rígido de la muñeca por donde pasan el nervio mediano y nueve tendones flexores.
  • Los síntomas típicos son hormigueo y adormecimiento en pulgar, índice, medio y mitad del anular, sobre todo de noche.
  • Por lo general, en casos leves a moderados, la órtesis nocturna en posición neutra, la educación ergonómica y los ejercicios de deslizamiento son el primer paso.
  • Por ello, si hay atrofia en la base del pulgar, adormecimiento constante o debilidad de pinza, conviene una valoración pronto.

Bases anatómicas y fisiopatología del túnel del carpo

El canal carpiano es un compartimento inextensible delimitado en su aspecto dorsal por los huesos del carpo y en su cara palmar por el ligamento transverso del carpo o retináculo flexor (Lawrence & Erickson, 2020). Por lo tanto, al poseer paredes óseas y ligamentosas rígidas, el canal carece de capacidad de distensión frente a incrementos volumétricos (Lawrence & Erickson, 2020). En su interior transcurren diez estructuras críticas:

  • Nueve tendones flexores de los dedos (es decir, cuatro del flexor común profundo, cuatro del flexor común superficial y el flexor largo del pulgar) con sus respectivas vainas sinoviales (Lawrence & Erickson, 2020).
  • El nervio mediano, que discurre, además, en estrecha relación con las vainas tendinosas (Lawrence & Erickson, 2020).

Cómo se comprime el nervio mediano en el túnel del carpo

La neuropatía surge a partir de un aumento sostenido de la presión hidrostática dentro del canal, lo que compromete el retorno venoso, produce isquemia microvascular endoneural y desencadena fricción entre el tejido conectivo subsinovial y las fibras nerviosas (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).

Además, se ha documentado que la presión intracarpiana aumenta de forma importante con la muñeca en flexión o extensión respecto a la posición neutra (Gelberman et al., 1981).

Por otra parte, el nervio mediano aporta la inervación sensitiva de los dedos pulgar, índice, medio y la mitad radial del anular, respetando habitualmente la eminencia tenar proximal, cuya inervación depende de la rama cutánea palmar que emerge proximal al túnel (Lawrence & Erickson, 2020; Skirven et al., 2020). Este detalle es clínicamente útil, ya que si la palma junto al pulgar también está adormecida, conviene buscar una compresión más proximal.

Manifestaciones clínicas del túnel del carpo y su progresión

Persona sentada en la cama por la noche sacudiendo la mano por hormigueo, signo de Flick del síndrome del túnel del carpo
El signo de Flick: se sacude la mano al despertar para así aliviar el hormigueo. Imagen ilustrativa.

Así, el cuadro sintomático suele instaurarse de forma gradual e insidiosa (Lawrence & Erickson, 2020):

  1. Parestesias de predominio nocturno. El entumecimiento y cosquilleo en los tres primeros dedos y la mitad del anular se exacerban durante la noche, debido a la flexión prolongada involuntaria de la muñeca que incrementa las presiones intracarpianas (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).
  2. Signo de Flick. Asimismo, los pacientes refieren una mejoría transitoria tras sacudir o extender las manos vigorosamente (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).
  3. Pérdida de destreza y torpeza. Por otra parte, en fases leves a moderadas, la afectación de las fibras sensitivas ocasiona caídas accidentales de objetos y dificultad para manipular monedas, botones o agujas (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).
  4. Atrofia tenar y debilidad de pinza. En cambio, en etapas severas con daño axonal establecido, se produce atrofia visible del abductor corto, oponente y flexor corto del pulgar, lo que compromete la pinza digital y la oposición (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020).

Factores de riesgo ocupacionales y sistémicos

Aunque gran parte de las presentaciones clínicas se clasifican como idiopáticas, existe evidencia sólida sobre factores predisponentes (Lawrence & Erickson, 2020; Melhorn et al., 2020; Mackinnon & Novak, 2020):

  • Biomecánicos y laborales. Demandas repetitivas combinadas con fuerza manual elevada y posturas sostenidas fuera de la alineación neutra de la muñeca (Lawrence & Erickson, 2020; Melhorn et al., 2020).
  • Metabólicos e inflamatorios. La diabetes mellitus incrementa la susceptibilidad del nervio a la compresión por microangiopatía endoneural; el hipotiroidismo, la obesidad y la artritis reumatoide también presentan correlaciones documentadas (Lawrence & Erickson, 2020; Melhorn et al., 2020).
  • Intrínsecos y hormonales. Mayor frecuencia en mujeres, aumento del riesgo con la edad y, además, síntomas transitorios por retención hídrica en el tercer trimestre del embarazo (Lawrence & Erickson, 2020; Melhorn et al., 2020).
  • Traumáticos. Por ejemplo, las fracturas distales del radio o las lesiones del carpo pueden reducir el espacio del canal y comprimir el nervio (Mackinnon & Novak, 2020).

No todo hormigueo en la mano es túnel del carpo

El nervio mediano también puede comprimirse en el antebrazo y el codo: en el síndrome del pronador (entre las cabezas del pronador redondo, bajo el lacertus fibrosus o en el arco del flexor superficial), en el síndrome del nervio interóseo anterior, que se manifiesta con debilidad de la pinza sin alteración sensitiva, o bajo el ligamento de Struthers (Mackinnon & Novak, 2020; Skirven et al., 2020). Además, una radiculopatía cervical C6–C7 puede producir síntomas similares. Por ello, la valoración debe incluir todo el miembro superior y el cuello antes de definir el tratamiento.

¿Cómo se diagnostica el túnel del carpo?

  1. Historia clínica y mapa de síntomas. Primero, se registran la distribución, el horario de aparición y las actividades que los desencadenan.
  2. Pruebas de provocación. Se usan, por ejemplo, las pruebas de Phalen, Tinel sobre el túnel y compresión carpiana de Durkan (Erickson et al., 2019).
  3. Sensibilidad y fuerza. También se evalúan con monofilamentos de Semmes-Weinstein, discriminación de dos puntos y dinamometría de pinza.
  4. Estudios complementarios cuando están indicados: electromiografía y velocidades de conducción nerviosa, o ultrasonido del nervio mediano (Padua et al., 2016).

Tratamiento del túnel del carpo y rehabilitación conservadora

Por lo general, en estadios leves a moderados, sin signos de denervación ni atrofia tenar, el tratamiento no quirúrgico ofrece resultados satisfactorios y costo-efectivos (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020):

Opciones de tratamiento conservador

  • Órtesis en posición neutra. Es, de hecho, la intervención con mayor respaldo dentro del manejo conservador (Lawrence & Erickson, 2020; Page, Massy-Westropp et al., 2012). Una férula estática que mantiene la muñeca en neutro (0° a 5° de extensión) reduce al mínimo la presión dentro del túnel; por ello, se recomienda prioritariamente durante el descanso nocturno (Burke et al., 1994; Mackinnon & Novak, 2020). Además, las órtesis personalizadas, en termoplástico o mediante diseño e impresión 3D, brindan un calce anatómico que favorece el confort y la adherencia.
  • Modificación de la actividad y ergonomía. Además, se analiza el puesto de trabajo y se adaptan las herramientas para evitar la pinza forzada, la desviación cubital y la flexión extrema sostenida (Lawrence & Erickson, 2020; Melhorn et al., 2020).

Movilización neural y manejo médico

  • Deslizamiento tendinoso y neural. Así, la movilización suave del nervio mediano y los ejercicios de excursión de los flexores buscan mejorar el deslizamiento entre tejidos y reducir las restricciones del tejido conectivo subsinovial (Totten & Hunter, 1991; Lawrence & Erickson, 2020). La evidencia sobre su efecto aislado es limitada, por lo que se recomiendan como complemento de la órtesis y la educación (Page, O'Connor et al., 2012).
  • Infiltración con corticoide. Indicada por el médico, también puede ofrecer alivio a corto plazo en casos seleccionados (Marshall et al., 2007).
Manos escribiendo en computadora con muñecas en posición neutra y antebrazos apoyados
Así, las muñecas rectas y los antebrazos apoyados reducen la carga sobre el túnel del carpo. Imagen ilustrativa.

Así se ve una órtesis de muñeca a la medida en RehabiliTO.

Criterios de referencia quirúrgica en el túnel del carpo

Por ello, ante atrofia tenar evidente, hipoestesia constante o sintomatología refractaria a un periodo de manejo conservador supervisado, se indica la valoración por cirugía de mano para considerar la descompresión del ligamento transverso del carpo (Lawrence & Erickson, 2020; Mackinnon & Novak, 2020; American Academy of Orthopaedic Surgeons, 2016). Por otro lado, en pacientes con indicación quirúrgica, la cirugía ha mostrado mejores resultados a largo plazo que la órtesis sola (Gerritsen et al., 2002).

Después del procedimiento, el seguimiento terapéutico se enfoca en el control del edema, la desensibilización del área cicatricial y la restauración paulatina de la fuerza prensil (Lawrence & Erickson, 2020).

Señales para acudir pronto.

  • Adormecimiento que ya no se quita durante el día.
  • Además, se te caen las cosas o pierdes fuerza para hacer pinza.
  • También notas la base del pulgar “hundida”.
  • Los síntomas aparecieron después de un golpe o una fractura.

Cada mano necesita una valoración.

En RehabiliTO, la primera clínica especializada en mano, codo y hombro de la Ciudad de México, evaluamos todo tu miembro superior, fabricamos tu órtesis a la medida y diseñamos un plan de terapia ocupacional para que vuelvas a dormir bien y a usar tus manos en tus actividades cotidianas. También te acompañamos en la rehabilitación después de cirugía.

Preguntas frecuentes

¿El túnel del carpo se quita solo?

En algunos casos, como durante el embarazo, puede mejorar por sí solo. Si los síntomas duran semanas o empeoran, es mejor atenderlo: mientras más tiempo permanece comprimido el nervio, más lenta es la recuperación.

¿Sirve cualquier muñequera de farmacia?

De hecho, muchas muñequeras comerciales dejan la muñeca en extensión o no se ajustan bien. Para el túnel del carpo se busca una posición neutra y un ajuste cómodo para toda la noche; por eso una órtesis a la medida suele funcionar mejor.

¿Cuánto tiempo debo usar la órtesis?

Por lo general se usa por la noche durante varias semanas, y tu terapeuta ajusta el tiempo según tu evolución.

¿Puedo seguir trabajando en computadora?

Sí, con ajustes: por ejemplo, muñecas rectas, antebrazos apoyados, pausas cada 30 a 45 minutos y los ejercicios que te indique tu terapeuta.

¿Túnel del carpo y túnel carpiano son lo mismo?

Sí. Es decir, son dos nombres para la misma condición: la compresión del nervio mediano en la muñeca.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional. Si tienes síntomas, consulta a un especialista.

Referencias

  • American Academy of Orthopaedic Surgeons. (2016). Management of carpal tunnel syndrome evidence-based clinical practice guideline. American Academy of Orthopaedic Surgeons.
  • Burke, D. T., Burke, M. M., Stewart, G. W., & Cambré, A. (1994). Splinting for carpal tunnel syndrome: In search of the optimal angle. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, 75(11), 1241–1244.
  • Erickson, M., Lawrence, M., Jansen, C. W. S., Coker, D., Amadio, P., & Cleary, C. (2019). Hand pain and sensory deficits: Carpal tunnel syndrome. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 49(5), CPG1–CPG85.
  • Gelberman, R. H., Hergenroeder, P. T., Hargens, A. R., Lundborg, G. N., & Akeson, W. H. (1981). The carpal tunnel syndrome: A study of carpal canal pressures. The Journal of Bone and Joint Surgery. American Volume, 63(3), 380–383.
  • Gerritsen, A. A. M., de Vet, H. C. W., Scholten, R. J. P. M., Bertelsmann, F. W., de Krom, M. C. T. F. M., & Bouter, L. M. (2002). Splinting vs surgery in the treatment of carpal tunnel syndrome: A randomized controlled trial. JAMA, 288(10), 1245–1251.

De Lawrence a Padua

  • Lawrence, M., & Erickson, M. (2020). Carpal tunnel syndrome. En T. M. Skirven, A. L. Osterman, J. M. Fedorczyk, P. C. Amadio, S. B. Feldscher, & E. K. Shin (Eds.), Rehabilitation of the hand and upper extremity (7.ª ed., Cap. 53). Elsevier.
  • Mackinnon, S. E., & Novak, C. B. (2020). Median nerve compression. En T. M. Skirven, A. L. Osterman, J. M. Fedorczyk, P. C. Amadio, S. B. Feldscher, & E. K. Shin (Eds.), Rehabilitation of the hand and upper extremity (7.ª ed., Cap. 52). Elsevier.
  • Marshall, S., Tardif, G., & Ashworth, N. (2007). Local corticosteroid injection for carpal tunnel syndrome. Cochrane Database of Systematic Reviews, (2), CD001554.
  • Melhorn, J. M., Talmage, J. B., & Ackerman, W. E. (2020). Musculoskeletal disorders and risk factors. En T. M. Skirven, A. L. Osterman, J. M. Fedorczyk, P. C. Amadio, S. B. Feldscher, & E. K. Shin (Eds.), Rehabilitation of the hand and upper extremity (7.ª ed., Cap. 119). Elsevier.
  • Padua, L., Coraci, D., Erra, C., Pazzaglia, C., Paolasso, I., Loreti, C., Caliandro, P., & Hobson-Webb, L. D. (2016). Carpal tunnel syndrome: Clinical features, diagnosis, and management. The Lancet Neurology, 15(12), 1273–1284.

De Page a Totten

  • Page, M. J., Massy-Westropp, N., O'Connor, D., & Pitt, V. (2012). Splinting for carpal tunnel syndrome. Cochrane Database of Systematic Reviews, (7), CD010003.
  • Page, M. J., O'Connor, D., Pitt, V., & Massy-Westropp, N. (2012). Exercise and mobilisation interventions for carpal tunnel syndrome. Cochrane Database of Systematic Reviews, (6), CD009899.
  • Skirven, T. M., Fedorczyk, J. M., & Osterman, A. L. (2020). Nerve entrapment syndromes. En T. M. Skirven, A. L. Osterman, J. M. Fedorczyk, P. C. Amadio, S. B. Feldscher, & E. K. Shin (Eds.), Rehabilitation of the hand and upper extremity (7.ª ed., Cap. 55). Elsevier.
  • Totten, P. A., & Hunter, J. M. (1991). Therapeutic techniques to enhance nerve gliding in thoracic outlet syndrome and carpal tunnel syndrome. Hand Clinics, 7(3), 505–520.